Existen muchas historias que no llaman la atención, y esta a mi me causo algo similar,
Todos sabemos como la locura nos rodea, como todos en algún grados la padecemos, como la normalidad es solo una cuestión arbitraria, es solo un cumulo de locuras que son adaptativas para determinado tiempo y lugar historio.
El caso De Fernández el detector de símbolos no es uno muy particular, sufría de una enfermedad, muy bien no recuerdo su nombre, pero consistía en leer signos en todo que veía a su alrededor, bueno creo que todos hacemos eso de alguna forma, ósea que en realidad no estaba tan loco, por ejemplo alguien al salir a la calle ve el cielo nublado lo entiende como un signo de que va a llover, pero este sujeto conectaba todos estos significados en oraciones mas o menos coherentes o por lo menos para él y con ello se iba relacionando en el mundo. Veía una palabra escrita en el diario, mas la cuenta de cierto numero de baldosas, mas que vio a una persona en la calle y bueno terminaba diciendo cosas como “tene cuidado hoy que los colectivos echan mucho humo”. Bueno no fue un ejemplo de lo mas brillante, pero en realidad las frases de él si lo eran.
Además que era un sujeto que hablaba mucho, también leía mucho autores fracases, alemanes, noruegos, ingleses, argentinos, nortramericanos, peruanos, textos filosóficos, científicos, literatios, comicos, obras de teatro, articulos de revistas, diarios, tiquet de colectivos, panfletos, ofertas de diarios, panfletos religiosos, libros de cosina budista. Por lo tanto sus interpretaciones de la realidad era extremadamente complejas y es quizás debido a mi falta de conocimiento, que no las entendía.
En fin los que le pasaba a Fernández como dije, no es algo tan particular, todos hacemos estas conclusiones, pero quizás de un modo menos consiente, todos interpretamos la realidad y nos movemos por ella leyendo signos, la diferencia es que el podía diferenciarlos, verbalizarlos.
Una vez el me contó que la naturaleza ósea el mundo que nos rodea, todo aquello material, tenia un grave problema, el podía leer lo que le sucedía pero en ocasiones era ininterpretable, y esto se debía a que la naturaleza tenia un grave problema.
El me comento que en los seres humanos existe una región en el cerebro que nos permite ordenar el lenguaje y que una lesión en tal lugar produce alteración en el habla. No quiere decir que los sujetos no entiendan o no piensen, solamente que al verbalizarlo esto lo producen de forma caótica, El área especifica de llama Área Wernick.
Para él el mundo circundante sufría de la misma enfermedad, para ello me explico metafísicamente como la naturaleza tenia estados de conciencia y localizaciones como las del sistema nervioso, cosas que muy bien no le entendí. Y que por ello el no le podía entender bien, y daba señales que el no entendía del todo.
Pero que en ocasiones se ayudaba con otro tipo de lenguaje que no afectaba a la zona especifica y que de esta forma él entendía la naturaleza.
Yo trate de explicarle que era en vano entender la naturaleza, que no existe un Genio detrás de sus acciones, que las suma de aleatoriedades da como resultado cosas complejas que nosotros le atribuimos significados desde nuestras matrices, conformadas a través de la socialización en la que hemos incorporado la cultura signada por relaciones de dominación y circunscriptas a un determinado momento histórico.
Pero el me miro a los ojos se mojo un dedo y lo puso en el viento, me toco el codo y contesto que lo que acababa de decir era solo la señal para que este relato terminara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario